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A nadie dejará de causarle extrañeza la lectura de este cartel, y es que se me antoja imposible que alguien, persona o animal, sea capaz de defecar un perro, con lo cual estaríamos ante una prohibición absurda.

Tal vez los diseñadores de este cartel buscaron una frase corta, para leer rápido y que no prestara lugar a confusión, pero se equivocaron por completo.

Esta fórmula guarda una simetría
perfecta con esta otra muy habitual cerca de fuentes, lagos, pozos, etc.: Prohibido lanzar monedas, fórmula totalmente correcta.

¿Dónde está la diferencia? ¿Por
qué una es correcta y la otra no? Acudamos a la sintaxis y a la semántica.
En el caso de las monedas, monedas es claramente el complemento directo de lanzar, es el objeto de la
acción, lo que se lanza.
En el caso de los perros, hemos
dicho que es imposible que alguien defeque perros, por lo que perros no es el
complemento directo de defecar. Al contrario, perros es el sujeto de defecar, es quien realiza la acción, con lo que la frase, para evitar
ambigüedades, debería ser: Prohibido que los perros defequen.
Al hilo de esta construcción, os
puede surgir la duda de si sería posible introducir una a para evitar la
ambigüedad: Prohibido defecar a los perros, que sería similar a prohibido
comprar manzanas
o prohibido comprar a los árbitros.
En ambos casos, manzanas y árbitros son complementos de comprar, y la aparición o no de la a responde
a cuestiones de si el objeto es animado o inanimado.
Si, por el contrario, lo que
queremos prohibir es que los árbitros compren, deberíamos decir eso: Prohibido
que los árbitros compren
.
Por último, recordad que el
símbolo del euro se escribe con un espacio de separación tras la cifra: 150 €.

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