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El «doble sentido» está presente en nuestra vida diaria tanto como en el mundo publicitario, que intenta conseguir que se nos quede el producto en la cabeza solo por el eslogan con doble sentido utilizado.

Es el caso de la campaña de refresco de Pepsi, que ahora ofrece su lata de refresco con más cantidad. En ella hace uso de una frase que, para los mal pensados, puede tener doble sentido: «ahora tu cola puede ser más grande».
Y es que el juego del lenguaje nos puede ofrecer mucho juego, y nada es lo que parece al leer una frase de principio a fin.
Ejemplos de frases con doble sentido:
  • Deseo locamente tocarte con mis labios, lamer tus curvas, explorarte de arriba abajo hasta sentir tu líquido en mi boca, saborearte, ¡te quiero para siempre coca-cola!
  • Me gustaría echarte unos polvos para ver cómo cambias de color… (le dijo el Colacao a la leche).
  • Me gustaría hacerlo contigo, que nuestro pulso se acelere y sudar hasta quedar agotado,… ¿quieres hacer footing conmigo?
  • Vas a ser mi próxima víctima, te arrastraré hasta la cama, te haré temblar de arriba abajo, poseeré tu cuerpo, no te podrás librar de mí. Te espero. (La gripe).
  • Ayer te pasaste toda la noche encima de mí y después desapareciste. Ahora solo espero a que llegue la noche para reencontrarme contigo y aplastarte contra la pared, ¡puto mosquito!
  • ¿Te gusta que te soben?, ¿que te rocen?, ¿que te hagan sudar?, ¿sentir el aliento en tu cuello?, ¿llegar al fondo?, ¿subir y luego bajar?,… usa el autobús.
  • Anoche te estuve buscando desesperadamente, quería sentirte sobre mi cuerpo desnudo, pero me fui a la cama sin ti… ¿dónde estabas maldito pijama?
  • Me deseas, me pones caliente, me humedeces con tu boca, me disfrutas y cuando acabas conmigo me tiras al suelo y me pisoteas, ¿por qué solo soy un vicio para ti? (Tu cigarro).

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